El derretimiento del permafrost ártico alcanza un punto crítico

Medioambiente | 2019-10-24 | 19:06:16

Ya libera cada año a la atmósfera más carbono que el que absorben las plantas de la tundra


El permafrost es la capa de hielo congelado que se encuentra en las áreas próximas a los polos de Canadá, Alaska, Siberia, Tíbet, Noruega y en varias islas del océano Atlántico sur.


Dependiendo de su ubicación, la capa congelada mide entre 5 centímetros y un kilómetro y medio de grosor y tiene dos niveles: el pergelisol, que es el más profundo, y el mollisol, el nivel más superficial que suele descongelarse.


Según el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la subida de la temperatura global en 0,12ºC cada año está provocando la pérdida del 40 por ciento del permafrost.


El problema es que, durante cientos de miles de años, el permafrost del Ártico‚Äč ha acumulado grandes reservas de carbono orgánico, entre 1,4 a 1,85 billones de toneladas métricas, que en los últimos años se han ido emitiendo a la atmósfera debido al derretimiento polar.


 


Punto crítico


Este proceso ha alcanzado ahora un punto crítico, según una nueva investigación: el suelo ártico se ha calentado hasta el punto de liberar más carbono en invierno del que las plantas del norte pueden absorber en verano.


Esto significa que la tundra global se está convirtiendo en una fuente  adicional de gases de efecto invernadero, que se suman a los emitidos por la actividad humana.


Un estudio del año 2017 ya había establecido que la cantidad de dióxido de carbono emitida desde las áreas septentrionales de la tundra entre octubre y diciembre de cada año había aumentado un 70 por ciento desde 1975.


La nueva investigación, realizada por científicos de 12 países y docenas de instituciones, representa la última advertencia sobre la crisis de los sistemas naturales del Norte: si una vez impidieron la liberación de carbono de la atmósfera, ahora están comenzando a emitir carbono.


Los científicos instalaron detectores de dióxido de carbono en el suelo en más de 100 sitios alrededor del Ártico circumpolar para ver lo que realmente estaba sucediendo y realizaron más de mil mediciones.


 


Más carbono de lo esperado


 


Descubrieron que se liberaba mucho más carbono de lo esperado: las emisiones de dióxido de carbono (1.700 millones de toneladas por año) son aproximadamente el doble de las estimaciones anteriores.


Como las plantas árticas consumen poco más de mil millones de toneladas de gas de la atmósfera cada año durante la temporada de crecimiento, los suelos del Ártico en todo el mundo probablemente ya emiten más de 600 millones de toneladas de CO2 por año.


Hasta ahora, los científicos habían creído que el carbono absorbido por las plantas de la tundra durante el verano compensaba más o menos las emisiones del invierno, y las que resultaban del derretimiento del permafrost durante la estación cálida.


Pero en realidad eso no es lo que está sucediendo: el valor emitido en invierno es mayor que la absorción neta para la temporada de crecimiento, con el agravante de que el ritmo de las emisiones probablemente aumentará al mismo tiempo que el calentamiento global.


El problema es que el Ártico se recalienta tres veces más rápido que el resto del planeta. Y aunque se desplieguen esfuerzos importantes para contrarrestar el fenómeno, estas emisiones aumentarán ya irremisiblemente al menos un 17 por ciento, dice el informe.


 


Suma de emisiones


Los investigadores destacan un dato no menos relevante: este estudio no midió las emisiones de metano, un gas de efecto invernadero 30 veces más fuerte que el dióxido de carbono y que también es liberado durante el derretimiento del permafrost.


La nueva investigación se suma a otra anterior según la cual el aumento de los incendios forestales está transformando los bosques boreales en fuentes de carbono. Otro estudio ha señalado asimismo que el permafrost está sujeto a cambios repentinos que aceleran la liberación de carbono.


La crisis del permafrost se produce cuando los datos de acumulación de CO2 en la atmósfera han alcanzado niveles sin precedentes en la historia de la humanidad, tal como informamos en otro artículo : 415,26 ppm. La última vez que en la Tierra se superaron las 400 ppm había árboles en el Polo Sur.



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