Las tortugas gigantes migran de manera impredecible ante el cambio climático

Medioambiente | 2019-04-29 | 20:39:10



Las tortugas gigantes de las Galápagos son criaturas de hábitos. En la estación seca y fría, la parte alta de las laderas de los volcanes está envuelta en una nube que permite que la vegetación crezca a pesar de la falta de lluvia. Mientras tanto, en las laderas más bajas, no existe esta niebla y la vegetación no está disponible a lo largo de todo el año. Por ello, las tortugas adultas pasan la estación seca en las regiones más altas y regresan a las zonas bajas cuando comienza la temporada de lluvias, cuando ya hay una vegetación abundante y nutritiva.


El momento de esta migración es esencial para que las tortugas obtengan recursos óptimos y mantengan sus niveles de energía, pero el cambio climático podría interferir en la capacidad de la tortuga para migrar en el momento adecuado, según la información de la Sociedad Ecológica de América recogida por DiCYT.


En un estudio publicado en la revista ‘Ecology’, a cargo de científicos del Servicio Geológico de Estados Unidos, la Fundación Charles Darwin de Ecuador, el Instituto Max Planck de Ornitología (Alemania), la Universidad de Missouri, la del Estado de Nueva York y la de San Luis (estas tres últimas entidades en Estados Unidos), se han utilizado GPS para rastrear el momento y los patrones de migración de las tortugas a lo largo de varios años.


"Teníamos tres objetivos principales", detalla Guillaume Bastille-Rousseau, coautor del estudio. "Uno fue determinar si las tortugas ajustan su tiempo de migración a las condiciones ambientales actuales. Dos, en caso afirmativo, ¿qué pistas usan para ajustar el tiempo? y, tres, ¿cuáles son las consecuencias energéticas de un desajuste en la migración?".


Los investigadores esperaban que las migraciones se hubieran acompasado a las nuevas condiciones de alimentos y temperatura porque muchas otras especies migratorias ya operan de esa manera. En cambio, observaron que la migración está débilmente asociada con las condiciones actuales respecto a la niebla, la lluvia y la temperatura. Por ejemplo, si el año es inusualmente árido, parece que las tortugas no tienen en cuenta esa variación cuando deciden que es hora de migrar. Y no está claro si están basando sus decisiones de migración en recuerdos de condiciones pasadas o si simplemente están evaluando incorrectamente las condiciones locales actuales.


Afortunadamente, esta mala elección puede que aún no tenga un impacto crítico en la salud de la tortuga. Con sus largas vidas de hasta 100 años y su gran tamaño corporal, el mal momento en la migración parece tener menores consecuencias en las tortugas gigantes en comparación con otros animales pequeños y de corta vida. Las tortugas gigantes pueden pasar hasta un año sin comer y sobrevivir, mientras que otras especies migratorias deben comer más regularmente para mantener sus niveles de energía.


Las tortugas gigantes tienen un importante papel en los ecosistemas de las Galápagos. Al ser responsables de la dispersión de semillas a larga distancia, su migración es clave para la supervivencia de muchas especies de árboles y plantas. Todavía no está claro cómo la variación en la migración de las tortugas afectará al resto del ecosistema.


"Nos preocupa que, en algún momento del futuro, esta estrategia no óptima de migración origine una reducción en el número de individuos que realiza estos movimientos a larga distancia. Esto probablemente traería consecuencias en cascada para todo el ecosistema", concluye Bastille-Rousseau. (Fuente: DICYT)


 



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